Los principales ejes viarios de la ciudad la constituían el Decumano y el Cardo, que se cruzaban a la altura del Foro. El primero era el tramo urbano de la Via Ostiense y discurría en dirección este-oeste hacia el mar girando ligeramente hacia el sur. En su tramo meridional el Cardo coincidía con el trazado urbano de la más antigua Via Laurentina; el tramo norte, construido ex novo, llegaba hasta orillas del Tíber. Hacia el río discurrían también otros caminos, como la Via della Foce y la Semita (senda) dei Cippi, importantes para el comercio. Muchos de los principales ejes viarios de la ciudad se construían sobre caminos más antiguos, lo que explica la orientación irregular de los barrios. Había además una tupida red de calles secundarias.