En el centro del barrio surge la plaza del Foro que, situada en el cruce entre el Cardo y el Decumano, jugó un papel central en la vida civil y religiosa de la ciudad desde la fundación del castrum (IV siglo a.C.). Ya en esta época el lado norte del Foro estaba ocupado por el Capitolium, erigido en honor a Júpiter, Juno y Minerva; el lado sur por el Templo de Roma y Augusto, mientras que el lado occidental estaba delimitado por la Basílica, donde se administraba la justicia. El lado oriental lo ocupaba el imponente complejo público de las Termas del Foro. La plaza fue monumentalizada bajo el reinado de Adriano, alrededor del año 120 d.C, mediante la restauración del Capitolium y la añadidura de pórticos en los lados largos, mientras que en el espacio abierto central las estatuas honorarias de magistrados y personajes públicos fueron aumentando en número. El barrio acogía también otros importantes santuarios, entre los que destacaban por antigüedad y relevancia el Área Sagrada Republicana de la Via della Foce, además de algunos establecimientos artesanales (el Molino* del Silvano, Thermopolium de la Via di Diana y el Caseggiato del Larario) y almacenes (Horrea Epagathiana). Cerca del Foro había además edificios de viviendas de varios pisos (Casa di Diana, Caseggiato dei Dipinti y Caseggiato dei Balconi).
*Establecimiento para la molienda de cereales