El uso del ónix egipcio, uno de los alabastros más preciados de la antigüedad, se remonta a épocas remotas, pues se utilizaba tanto para muebles como para decoraciones arquitectónicas en construcciones diversas, sobre todo para viviendas de lujo. Lucano nos ha transmitido una descripción muy colorida del fastuoso palacio de Cleopatra, en cuyos suelos el ónix fue empleado abundantemente. El alabastro egipcio se reprodujo a menudo en los frescos romanos, por ejemplo, en los de la Casa de los Grifos, en el Palatino, que documentan su uso en forma de lajas de revestimientos; los bloques de canteras que se exponen aquí seguramente se destinaban a la producción de estas lajas.
Muestras de alabastro cotognino egipcio perteneciente a la Colección Podesti
(Pensabene P., Bruno M. 1998)
Muestras de alabastro cotognino egipcio perteneciente a la Colección Podesti
(Pensabene P., Bruno M. 1998)
Roma, Antiquarium de la Via Lucrezia Romana. Bañera de alabastro cotognino egipcio procedente del suburbio romano
(Bruno M. 2018)
Roma, Museo Nacional Romano. Urna cineraria en alabastro cotognino egipcio procedente de Torre Gaia
(Bruno M. 2015)
Tivoli, Villa Adriana. Suelo de alabastro cotognino procedente de un cubículo del sector del Valle de Tempe
(Guidobaldi 1994)