En el área que se extendía en torno al cruce más importante y bullicioso de la ciudad, situado a la altura de la bifurcación entre el Decumano y la Via della Foce, en la parte inmediatamente exterior a la puerta occidental del castrum, tenían lugar actividades sobre todo comerciales. Entre los testimonios más representativos y mejor conservados de estas actividades cabe destacar las Tabernae dei Pescivendoli (Tabernae de los Pescaderos), que constituían el frente de un edificio que daba a la calle y que algunos han interpretado como un macellum (mercado de carne). En Ostia había edificios con funciones sólo de mercado, pero también comercios más modestos que ocupaban la planta baja de complejos más amplios. El objeto principal de las compraventas que tenían lugar en estos establecimientos eran las mercancías procedentes de todo el Mediterráneo que, aunque estaban destinadas a satisfacer las necesidades de Roma, en Ostia alimentaban a un mercado interior muy próspero. En las cercanías surgían además complejos de carácter monumental relacionados con determinados gremios, como por ejemplo la Schola del Traiano, probable sede de los fabri navales (constructores de barcos), y su correspondiente templo colegial que surgía en el lado opuesto del Decumano.