A partir de al menos el siglo II d.C., el área comprendida entre el muelle y el Pórtico de Claudio estuvo ocupada por edificios utilizados casi exclusivamente como almacenes. En la parte occidental de la muralla (denominada Antemural) todavía se pueden ver los restos de dos almacenes. Éstos fueron reconstruidos entre la segunda mitad del siglo IV y la segunda mitad del siglo V d.C. y su presencia demuestra el papel fundamental que Porto jugaba en aquella época. Estos almacenes surgían a poca distancia de una importante construcción pública, la Porticus Placidiana, erigida en el 425 d.C. en la orilla norte de la Fossa Traiana, y su ubicación, próxima al canal, demuestra que durante la alta edad media las actividades portuarias fueron desplazándose paulatinamente hacia la Fossa Traiana.