Este complejo termal fue construido entre finales del siglo III y comienzos del siglo IV d.C. A través del vestíbulo se accede al corredor de servicio de los hornos (A) y al que conduce a los ambientes termales (B), organizados en torno a un espacio distribuidor: en el norte están situadas las habitaciones calefactadas y al sur las habitaciones frías, todas ellas dotadas de pilas. Desde el espacio distribuidor se accede a otra pila de agua caliente de planta circular (C), mientras que en el sector oriental del edificio se encuentra una estancia con ábside y suelo de mosaico con figuras (D). Las termas se siguieron utilizando después de la construcción de la muralla de la ciudad (E), que fue levantada hacia finales del siglo V d.C., y adosada al frente norte del complejo.
Relieves y dibujos reconstructivos de las Termas de la Linterna realizados en el siglo XIX
(P.J. Garrez)