La muralla fue construida a mediados del siglo I a.C. y bordeaba los tres lados de la ciudad (acotando un área de unas 69 hectáreas), mientras que al norte la villa se extendía también al otro lado del río. La fortificación tenía tres puertas flanqueadas por unas torres cuadradas. Se entraba a la ciudad desde la Via Ostiense a través de la denominada Porta Romana, conformada por dos pasadizos, cuyo nivel originario era mucho más bajo que el actual. Las paredes de la puerta, construidas con bloques de toba, estaban decoradas con piezas de mármol, aún visibles hoy en día, aunque parcialmente. En el ático, en los lados frontales de la puerta, había una misma inscripción que recuerda la construcción de la muralla; a ambos lados de la inscripción se erguían las estatuas de Minerva-Victoria alada, de las que se conserva un original en el Museo Ostiense, mientras que la que hay ahora en la plaza contigua es una réplica.
El Senado y el pueblo Romano resolvieron la construcción de la muralla de la colonia ostiense.
M. Tulio Cicerón la contrató y la acometió
P. Clodio Pulcro, tribuno de la plebe, la finalizó y la testó. La puerta, deteriorada por el tiempo...
Propuesta de reconstrucción de la inscripción de Porta Romana
(F. Zevi, M.A. Ricciardi)