Enclavada en la vertiente oeste del Palacio Imperial y asomando a la cuenca de Claudio, en la denominada Terraza de Trajano, de aproximadamente 200 metros de longitud, destacaba una magnífica columnata de la que no ha quedado ningún vestigio. La fachada que podemos ver hoy se caracteriza por una hilera de pequeños arcos de ladrillos que apoyan sobre ménsulas de mármol travertino, el muro del fondo es en opus reticolatum con elementos de sílex. En su interior, en la planta baja, hay dos largos corredores paralelos con techo abovedado que en parte son todavía transitables. El primero, de poco más de un metro de anchura, es de servicio y recibe la luz a través de unas ventanas a ras de suelo, y el segundo, que mide 6 metros de ancho y tal vez fuera un criptopórtico, comunicaba con otros espacios realizados en opus mixtum.
Reconstrucción del frente de la Terraza de Trajano vista desde el Puerto de Claudio
(Portus Project/Artas Media)