Construido en continuidad con el pórtico de Claudio, tenía la función de proteger del oleaje las zonas de carga y descarga cerca de los almacenes, además, la larga columnata que recorría el pórtico, contribuía a la monumentalización del puerto interior. El primer tramo de la estructura remataba la fachada marítima de los Almacenes de Trajano, extendiéndose hacia el norte a lo largo de unos 200 metros. Su continuación es el resultado de dos extensiones que se acometieron posteriormente, la primera se realizó en época severiana, y su función era la de proteger los Almacenes Severianos del oleaje; la segunda pertenece a la época tardoantigua, cuando se instaló un pequeño barrio comercial adosado a los Almacenes. A esta última fase se remonta además un balneum (un pequeño balneario), situado entre el tramo final del Pórtico de Claudio y los Almacenes de Trajano. Durante la Alta Edad Media el muelle fue utilizado seguramente como eje viario.
Detalle de los orificios que dejaron las catenae de madera utilizadas para la construcción del muelle
(foto École française de Rome)
Reconstrucción de los encofrados utilizados para la construcción de muelles en el agua
(J.-C. Golvin)