En época constantiniana, entre el año 313 y 314 d.C., Portus alcanzó la plena autonomía administrativa y pasó a llamarse civitas Flavia Costantiniana Portuensis. La ciudad, sede de una pujante comunidad cristiana, se convirtió en diócesis. Hay constancia de que a lo largo del siglo IV d.C. se llevó a cabo la primera fase de vida de la Basílica Portuense, así como la construcción de unos almacenes en la zona del Antemural, mientras que la intensa actividad mercantil ha sido documentada hasta mediados del siglo V d.C. Hacia el año 480 d.C. se construyó una muralla defensiva a fin de proteger la parte interior del puerto contra los ataques procedentes del mar. En el siglo VI d.C. gran parte de la cuenca de Claudio se había llenado de arena, mientras que los almacenes – que habían sido abandonados paulatinamente – fueron parcialmente ocupados por sepulturas. Según el testimonio de Procopio de Cesarea, en las Guerras Góticas (535-553 d.C.) el puerto fue escenario de violentas batallas donde Godos y Bizantinos se disputaban el control del mismo. Una vez finalizadas, la presencia bizantina se hizo estable, el Palacio Imperial y sus alrededores fueron derribados y el corazón administrativo de la ciudad quedó establecido en el área aledaña a la Basílica Portuense, de cuya actividad hay constancia hasta al menos el siglo XIII.
Vista aérea reconstructiva de los Puertos de Claudio y Trajano en época tardoantigua
(Portus Project/Artas Media)
Tramo de la muralla tardoantigua de los Almacenes de Trajano próximo al canal de navegación interior