La dársena es una amplia cuenca rectangular delimitada en los tres lados por los Almacenes de Trajano. Su presencia, con función de cuenca interior, ya figuraba en el proyecto original del puerto de Claudio y fue construida en al menos dos grandes fases. La primera de ellas fue en época claudio-neroniana (42-68 d.C.), cuyo testimonio es el hallazgo de un sello de ladrillo en las estructuras, más antiguas, de los muelles; y la segunda en época severiana (193-235 d.C.), cuando se cegaron las columnatas de los pórticos para aumentar la capacidad de almacenamiento del complejo y el muelle fue ampliado considerablemente a lo largo de todo el perímetro. Se ha calculado que la profundidad de la cuenca rondaba los 8 metros, aunque no se ha podido establecer si el fondo estaba pavimentado, lo que sí ha ocurrido con la cuenca hexagonal y con la Fossa Traiana. Al igual que en el puerto de Trajano, las márgenes fueron construidas en “escarpa” para atenuar el oleaje. La función de la dársena era la de acoger las embarcaciones de calado reducido, pero seguramente se utilizaba también para guardar las naves caudicariae (barcos para la navegación fluvial).