Situadas al oeste del cruce entre la Via Laurentina y una calle secundaria, estas tumbas constituyen una prueba elocuente de la estratificación de los edificios funerarios pertenecientes a las diversas fases de vida de la necrópolis. A los recintos funerarios con mampostería de reticulado y estelas o monumentos colocados en la fachada (finales del siglo I a.C.-comienzos del siglo I d.C.), se superponen los columbarios más tardíos (siglos II-III d.C.), construidos en opus mixtum, ladrillo o mampostería de listones, con nichos y arcosolios. Entre los sepulcros de la fase más antigua destaca la tumba 9 por la refinada decoración de la fachada, obtenida mediante el uso de ladrillos, toba y piedra pómez.