Esta tumba, ubicada en un lugar preeminente en el cruce de la Via Laurentina con su ramal, es hasta ahora la tumba más antigua documentada de la necrópolis (50-30 a.C.): se trata de un recinto de mampostería de reticulado en cuyo interior se halla un monumento cuadrado revestido de travertino en la parte frontal y de toba en los lados, cuyo remate (tal vez a modo de tholos o de altar) se ha perdido. Justo en frente se encuentra el recinto 21, en cuya fachada campea una inscripción sobre una placa de travertino que, además de recordar el nombre del difunto, D(ecimus) Nonius Philomusus, nos informa de las medidas de la sepultura (15 pies de fachada, 20 pies de profundidad).