Las distintas cotas de las rasantes indican que las tumbas situadas a los lados de la calle sepulcral interior fueron construidas en épocas diferentes, entre comienzos del siglo I y el II d.C. Al lado sur asoman las fachadas de la tumba 23, que se caracteriza por la presencia de una especie de peristilo singular, y la tumba 29, con una bonita fachada de ladrillo jalonada por lesenas. Al norte se distinguen las tumbas 30 y 31, ambas caracterizadas por un área descubierta y una cámara funeraria abovedada dotada de triclinio; tanto de aquella como de esta podrían proceder los frescos que representan el barco Isis Geminiana y una escena de banquete, conservados en los Museos Vaticanos.