Situado en la desembocadura del Tíber, el territorio denominado Isola Sacra por las fuentes literarias antiguas se caracteriza por su naturaleza de isla artificial, delimitada al norte por la Fosa de Trajano (el actual Canal de Fiumicino), al este y al sur por el Tíber, y al oeste por el mar. El área, de forma aproximadamente rectangular, en comparación con la época clásica, hoy es más extensa hacia el oeste debido al avance progresivo de la línea costera.
Una carretera litoral, la via Flavia-Severiana, conectaba desde el siglo I d.C. los centros de Ostia y Porto, atravesando longitudinalmente la Isola Sacra y constituyendo su eje vial generador. Este eje, que seguía una ruta de época arcaica que pasaba por detrás de las dunas, en el siglo III d.C. comunicaba Ostia con Terracina y, por lo tanto, era funcional a la viabilidad costera del Latium Vetus.
Las evidencias arqueológicas presentes en la Isola Sacra están estratificadas en el tiempo y diversificadas en sus funciones. Se distinguen dos áreas de desarrollo: un sector meridional, correspondiente a un barrio ostiense transtiberino con estructuras relacionadas con la actividad de distribución de mercancías cerca del Tíber, y uno septentrional, donde se reconoce un barrio del asentamiento portuense. En este último, además del área del denominado Iseo, se identifican el complejo del puente y las termas conocidas como "de Matidia", la Basílica paleocristiana de San Hipólito con el anexo Antiquarium y la vasta área del cementerio portuense.
Margen izquierdo de la Fosa Trajana: calzada empedrada con espacios de servicio cerca del Puente de Matidia