En los años 20 del siglo XX, durante las obras de desecación de la zona y la construcción de los caseríos en el área asignada a la Opera Nazionale Combattenti (O.N.C.), bajo la dirección de Guido Calza, se hallaron tumbas decoradas con pinturas, estucos y mosaicos que constituyen aún hoy el núcleo más al norte de la Necrópolis (A). Después de este primer descubrimiento se acometió una excavación sistemática, realizada por el propio Calza, del vasto sector meridional del asentamiento (B). Entre estos dos núcleos se exploró otro grupo de tumbas (C), que se volvieron a tapar una vez recuperados los respectivos elementos decorativos. Ya en la fase inicial de las investigaciones, el nivel superficial de las aguas freáticas, además de dificultar la reducción de las cotas, constituyó un obstáculo para la conservación in situ de los elementos decorativos de los suelos y de las paredes, que por tanto fueron desprendidos y trasladados a los Depósitos Ostienses. La excavación de Guido Calza no siempre alcanzó los niveles más antiguos de enterramiento, que en cambio fueron identificados en el frente occidental durante las investigaciones estratigráficas realizadas entre 1968 y 1989 por la entonces Superintendencia de Ostia, que permitieron programar una profunda y extensa obra de saneamiento hidráulico. La primera edición científica sobre la Necrópolis, a cargo de Guido Calza y publicada en 1940, identifica las tumbas del lado occidental con números arábigos progresivos (1, 2, 3, etc.) de sur a norte. Este sistema también fue adoptado para las tumbas del lado oriental, donde el número va precedido de la letra E, para indicar el punto cardinal (este).
Foto histórica de la bóveda pintada de la tumba N en el sector septentrional de la Necrópolis, núcleo “tumbas ex O.N.C.” (1939), ahora en los Depósitos Ostienses
Foto histórica de las excavaciones en el sector meridional de la Necrópolis con Guido Calza y obreros (1940)