El imponente cuartel atestigua la importancia que revestía en la ciudad el cuerpo de vigilantes, aquellos que desempeñaban las funciones tanto de policía urbana como de bomberos, para la salvaguarda de los almacenes y de su contenido. El cuartel se construyó a finales del siglo I d.C., periodo en el que se estableció en Ostia una cohorte permanente de vigilantes, aunque los restos que vemos hoy pertenecen a la transformación acometida en todo el barrio bajo el reinado de Adriano (primera mitad del siglo II d.C.). El complejo, cuya altura es de al menos dos plantas, estaba formado por un patio con pórtico (A), al que asomaban las habitaciones de los vigilantes y las fuentes-lavaderos (B); en el lado situado del fondo había una capilla para el culto imperial (C), que se construyó de forma monumental a principios del siglo III d.C. La zona de la esquina, una letrina (D), estaba decorada con un edículo dedicado a la Fortuna.
Detalle del mosaico perteneciente al vestíbulo de la capilla imperial (C) con escena de sacrificio de un toro