El edificio destaca por la abundante decoración pictórica de las paredes interiores: en el registro inferior se aprecian motivos geométricos y figurativos, como grifos alados y una máscara trágica, mientras que en el arcosolio de la pared del fondo hay un paisaje pantanoso con dos caballitos de mar a los lados. El nicho central de esa pared estaba decorada con el retrato de un matrimonio uniendo sus manos derechas (dextrarum iunctio), gesto con el que se sellaba el vínculo matrimonial. Del nicho central de la pared izquierda procede la pintura de un joven jinete con su caballo; en la mano izquierda sostiene una rama de palma, que en la antigüedad se entregaba como premio a los aurigas vencedores. Estas dos pinturas, datables entre los años 140 y 150 d.C., fueron desprendidas durante la fase de excavación y hoy se conservan en los Depósitos Ostienses.
Decoración pictórica de un arcosolio con representación de un grifo y una máscara trágica, ya casi desvanecidos