La tumba pertenece a una zona de la Necrópolis excavada por Guido Calza a finales de los años 30 del siglo XX, que posteriormente – una vez desprendidos los elementos decorativos pictóricos, marmóreos y musivos – se volvió a enterrar por problemas de conservación. En el caso específico, se retiró para exponerla en el Museo Ostiense la bóveda pintada de falsa crucería, decorada en el centro con Mercurio y en las esquinas con jarrones y cabezas de gorgonas; en la parte más exterior están representados los genios de las Estaciones. El campo figurativo encima de los nichos laterales, destinado para columbarios, está adornado con aves acuáticas y ánforas. En el semicírculo de la nicha en la pared derecha está representado un pavo real. La tumba, cuya volumetría y disposición interna con su decoración pictórica se conocen sólo gracias a un dibujo publicado por Calza, data de la segunda mitad del siglo II d.C.