El templo, dedicado al emperador Pertinax (193 d.C.), divinizado después de su muerte, fue erigido por el gremio de los fabri tignuarii (constructores), según se lee en el epígrafe que aparece en el lado opuesto del Decumano. El edificio, con cella de ladrillos, presentaba un podio alto y hueco por dentro, donde se depositaban los dones votivos. El templo fue construido bajo el reinado de Adriano (117-138 d.C.) sobre un grupo de casas de época anterior que debe su nombre al hecho de que en su interior fue hallado un herma (busto) de mármol del famoso comandante ateniense Temístocles (530/520-459 a.C.), réplica de un original de la primera mitad del siglo V a.C. conservado en el Museo Ostiense.