La fullonica (tintorería y lavandería de tejidos) fue construida a comienzos del siglo II d.C. transformando una vivienda de época anterior. Constaba de una gran estancia cuya cubierta estaba sostenida por pilares y donde se hallaban cuatro piscinas de grandes dimensiones con revestimiento de cocciopesto – un material con función impermeabilizante – que comunicaban entre sí. En el siglo III d.C. se añadieron 35 recipientes de barro de forma circular, separados por pequeños muros de ladrillo contra los que se apoyaban los obreros para efectuar las operaciones de apisonamiento de los tejidos. Éstos se lavaban con varias sustancias, entre ellas la sosa natural y la orina – pues ésta contenía amoníaco – y se tendían a secar sobre unas pequeñas vigas, según indica la presencia de cavidades en los costados de los pilares.
Reconstrucción del sistema de tendido de los tejidos después del lavado
(A.L. Pietrogrande, A. Pascolini)