Este lugar de culto dedicado a la divinidad oriental Mitra fue construido en la segunda mitad del siglo III d.C. en una zona de talleres perteneciente a una época anterior. La parte trasera de uno de los talleres se utilizó para convertirlo en un espacio de culto donde se construyeron los podia (bancos laterales) y un pequeño altar con material de reutilización. El mitreo mantuvo la decoración pictórica de la fase anterior (siglo II d.C.), probablemente la de un larario (sacellum donde se adoraban las divinidades protectoras del hogar), donde están representadas dos serpientes: un macho, reconocible por la cresta, y una hembra, que flanquean un Genio tocado con un velo y sosteniendo una cornucopia, símbolo de la abundancia. Por estar constantemente en contacto con la tierra, las serpientes jugaban un papel importante también en la religión mitríaca.