Este grupo de edificios, con función comercial, surgió al mismo tiempo que la vecina Insula dei Dipinti bajo el reinado de Adriano (117-138 d.C.). El conjunto staba formado por una hilera de talleres que asomaban a la calle y por un amplio espacio en su parte trasera. A principios del siglo III d.C. fue transformado en almacén donde se guardaban grandes contenedores para líquidos (aceite, vino) que se enterraban parcialmente en el terreno (dolia defossa). Algunos dolia llevan todavía grabados unos números que indican su capacidad en amphorae, una unidad de medida que equivalía a unos 26 litros. En su interior se han encontrado unas 400 matrices de barro, tal vez para hacer dulces, con figuras mitológicas, teatrales, eróticas y circenses, que se repartían en banquetes públicos o se vendían en ocasión de algún espectáculo.