Levantado tal vez cuando Augusto aún vivía (comienzos del siglo I d.C.), este imponente templo fue construido en la parte sur de la plaza del Foro, alineado con el más antiguo Capitolium; la asociación del culto del emperador a los cultos tradicionales de la ciudad tenía un evidente significado simbólico e ideológico. Del edificio queda la estructura subterránea y parte de la decoración arquitectónica originaria en mármol, como el frontón posterior y la estatua de la Victoria volando, cuya colocación seguramente era la cúspide del techo. Ahora estos elementos de mármol están montados en un muro moderno, en proximidad del edificio. En la fachada del templo había probablemente una tribuna, desde donde los oradores hablaban al pueblo.