Esta letrina, entre las mejores conservadas de Ostia, fue construida en el interior de dos establecimientos de época adrianea (117-138 d.C.). El aspecto actual se remonta al siglo IV d.C., tal y como demuestran las lajas de mármol de reutilización, algunas con inscripciones, procedentes de edificios anteriores que cayeron en desuso. En uno de los tres lados se conserva una fila de veinte asientos de mármol que presentaban una abertura en el centro, por debajo de los cuales discurría un canal de desagüe. En el cuarto lado había un espacio con una pileta para las abluciones adosada a una pilastra que separaba las dos entradas. Estas últimas tenían unas puertas giratorias, tal y como demuestra la posición de unos agujeros que servían para encajar las puertas en los umbrales de mármol.