El templo de Hércules, erigido entre finales del siglo II y comienzos del siglo I a.C., surgía sobre un alto podio, y en el frente había un pronaos con seis columnas al que se accedía a través de una escalinata. En el pronaos se encuentra la réplica de una estatua votiva de Cartilio Poplicola, un personaje importante en la historia ostiense del siglo I a.C., representado como un atleta en actitud de descanso. El carácter del culto era oracular, tal y como se deduce del relieve de mármol hallado cerca del templo y dedicado a un arúspice (sacerdote), en el que está representado el milagroso hallazgo en el mar de una estatua de Hércules armado y una escena sucesiva de carácter divinatorio. La iconografía del dios y la referencia a un hecho bélico apuntan a que el culto tenía una connotación militar además de comercial. La centralidad del culto queda demostrada por su notable persistencia, documentada por las obras de restauración del templo hasta el siglo IV d.C.