Es la única vivienda con patio porticado de todas las que conforman el complejo de las Casas Ajardinadas. Se diferencia de las demás entre otras cosas por el tamaño y la calidad de los elementos decorativos. El edificio conserva los suelos de mosaico de la fase adrianea (130 d.C.), con motivos geométricos y figurados dependiendo de la importancia de la estancia, y un conjunto de frescos parietales entre los más bonitos de la ciudad. Pertenecen a la fase originaria las pinturas con el ciclo de Apolo y las Musas en el pequeño salón situado cerca de la entrada (D), las decoraciones de la amplia sala de los banquetes (triclinium) (E) y, en uno de los ambientes privados (C), las pinturas con fondo blanco con imágenes relacionadas con el dios Dioniso. Las restauraciones posteriores de una parte de la decoración parietal demuestran que la casa fue habitada al menos hasta el siglo IV d.C.