Construida para la comunidad judía local hacia mediados del siglo I d.C., la sinagoga de Ostia es una de las más antiguas del Mediterráneo occidental. Al edificio, que en el siglo IV d.C. se reconstruyó en su totalidad, se accedía a través de un vestíbulo (A) que conducía a la parte reservada al culto y a la oración. El aula de culto (C) a la que se podía acceder a través de una entrada con columnas (B) se caracterizaba por la presencia, al fondo, de la bimah (D) – una plataforma elevada para la lectura de los textos de la Torá (Ley) – orientada hacia Jerusalén. En el lado de la entrada se construyó el edículo (E) donde se guardaban los rollos de la Torá, coronado por ménsulas decoradas con la imagen del candelabro de siete brazos (menorá). La gran sala contigua (F), con bancos a lo largo de las paredes, tal vez se usara para reuniones o para la enseñanza, mientras que otro ambiente (G), dotado de horno y mostrador, se utilizaba para preparar el pan ácimo.
Maria Floriani Squarciapino explicando al rey Gustavo de Suecia las obras de excavación de la Sinagoga (1962)
Candil con representación de la menorah procedente de las excavaciones de Ostia antica
(Almacenes ostienses)